
Por J.M. Ojeda.
El pensamiento vuela alto, tan alto que a veces, solo a veces asusta su altura.
Es paradójico que la desigualdad latente, en los sistemas políticos, sociales, económicos, y laborales de nuestros pueblos sean presentados como naturales por el interesado régimen de turno y que este sea capaz de poner el “mismo” punto y aparte, la misma letanía, que el anterior oportunista, por atraer para sí y sus intereses la utilidad del digno ciudadano idealista, soñador.
Es entonces, cuando teniendo el alma critica y libertaria en el “redil” se deja atrás la misericordia, el buen criterio, para saltar al más crudo y decadente acto.
“la compra venta de sentimientos”
Y vuelta a comenzar.
Un mundo quizás, construido para regentarlo por el menor coste y el mayor botín, posible.
La paradoja vuela cuando lo escrito disgusta y se desata el contraste, entre la realidad, la ficción y el examen de conciencia…
¿Desvarío o realidad…?
Enfoque quizás, o no compartido…
Insistencia en la torpeza, en los negros períodos escondidos, arrinconados, por reflejar la decadencia del ser humano como tal.
Historia traída, llevada, malformada, según quien “cuente el cuento”
¿Y como dijo aquel…! Que el tiempo vuela, y pone a cada cual en su sitio…
¡Alas…!
Alas al vuelo, en busca del reparador de tormentos.
¡Y qué vuele… Y encuentre… Y repare…!
El pensamiento vuela alto, tan alto que a veces, solo a veces asusta su altura.
Es paradójico que la desigualdad latente, en los sistemas políticos, sociales, económicos, y laborales de nuestros pueblos sean presentados como naturales por el interesado régimen de turno y que este sea capaz de poner el “mismo” punto y aparte, la misma letanía, que el anterior oportunista, por atraer para sí y sus intereses la utilidad del digno ciudadano idealista, soñador.
Es entonces, cuando teniendo el alma critica y libertaria en el “redil” se deja atrás la misericordia, el buen criterio, para saltar al más crudo y decadente acto.
“la compra venta de sentimientos”
Y vuelta a comenzar.
Un mundo quizás, construido para regentarlo por el menor coste y el mayor botín, posible.
La paradoja vuela cuando lo escrito disgusta y se desata el contraste, entre la realidad, la ficción y el examen de conciencia…
¿Desvarío o realidad…?
Enfoque quizás, o no compartido…
Insistencia en la torpeza, en los negros períodos escondidos, arrinconados, por reflejar la decadencia del ser humano como tal.
Historia traída, llevada, malformada, según quien “cuente el cuento”
¿Y como dijo aquel…! Que el tiempo vuela, y pone a cada cual en su sitio…
¡Alas…!
Alas al vuelo, en busca del reparador de tormentos.
¡Y qué vuele… Y encuentre… Y repare…!
Que el dominio, es barbarie.
17 comentarios:
Sabias palabras amigo.
Malos momentos, hoy más que nunca se requiere sentido común y delicadeza.
Ricardo
No sé si será o no barbarie pero lo que no se puede comprender es la compra venta de sentimientos.
Malos tiempos, amigo Ojeda.
Un abrazo.
MUY IRÓNICO, PERO COHERENTE TEXTO.
UN ABRAZO
Estabilidad y realidad, tus palabras llena siempre de razón los pensamientos.
Besotes.
La sabiduría no vale siempre, uno no encuentra el mundo ideal y menos con el gobierno, siempre luchas con el y debates entre un partido y otro, por aquí se vive lo mismo.
Un abrazo
Hola, José Manuel:
La avaricia y el ansia de poder son los generadores de tanta barbarie, hace falta más bondad en el mundo.
¿Cuando aprenderemos a vivir, amar y compartir?
Un abrazo.
El vuelo de la barbarie se tendrá que reconducir en otro vuelo... habrá que aprender a volar de otra forma y hacia otros sitios donde la barbarie no existe o se pueda controlar...
Un saludo
De acuerdo con Lizarazo. La empatía y el amor al prójimo se han perdido. El idealismo y el sueño de un mundo mejor no existen. Sólo el afán de poseer, el ego y las ganas de mandar.
Aquello de dar la vida por amor a los otros se nos fue al carajo.
Y el mundo entero anda desquiciado dando vueltas sin saber qué medidas tiene que tomar.
Con más "h" de humuldad, humanidad y honradez, otro gallo nos cantaría. Sabia reflexi´´on.
Un abrazo
Es sabido que el poder corrompe, y si ya no hay buenas intenciones... peor.
Besitos.
Para dominar, primero hay que someter, y en el caso de los malos gobernantes, tener a la gente sin esperanza, sumida en el miedo la ignorancia y la banalidad, les resulta ser el medio más directo y eficiente para concretar sus nefastos objetivos.
Saludos.
Fantástico tu relato, verídico, certero, fluído y sabio.
Recetas de sabiduría en un mundo enfermo.
Un abrazo.
hola José Manuel: Inteligente reflexión la tuya.
Quien tiene que aprender es el pueblo para no poner en venta sus sentimientos y sus pensamientos, no dejarse embaucar por charlatanes y medir bien sus catos.
Un fuerte abrazo
Yo creo que, realmente, no todos somos iguales, pero nunca defenderá la desigualdad... no sé si me explico
Yo creo, que tiene que haber miles de personas en puestos sin relevancia polìtica que son los grandes artìfices del movimiento politico en la sociedad, esas personas que no se ven y que solo sabemos que le llaman las bases son los pilares anònimos de estas sociedades.
un fuerte saludo
fus
Esta ya no es una crisis es el fín de un sistema, político, social y económica.
Esta barbarie de la dictadura de los mercados, solo la podremos erradicar nosotros siendo conscientes que el poder siempre estuvo y está en nosotros.
Lo que veo a pie de calle es que hay una ingnorancia atroz, donde todavia la mayoría no sabe ni lo que pasa en realidad y siguen asumiendose como victimas.
Normal mucha tele basura, mucha manipulación, muy poca consciencia crítica, poco afan por informarse y de aprender.
Al menos exiten espacios como los nuestros donde podemos intercambiar información y opiniones.
Saludos J.M. OJEDA
Un mundo quizás, construido para regentarlo por el menor coste y el mayor botín, posible --- Magnífica frase, algo tan optimizado, parece que imita a la propia naturaleza.
Se me ocurre otra tontada de las mías: Si el poder es barbarie, que ineludiblemente acaba siendolo, y el poder va implícito en la vida, entonces... vida = barbarie.
Uff, perdona, seguramente esté influida por la depresión natural de tanto rodaje. Bs.
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