
Por J.M. Ojeda
Acabada la faena, pidió su pan.
El alma dolorida, cortó el silencio.
Pan negado, por mezquindad en el señorío.
Chillido estridente en la desesperación contenida, por el jornalero.
Tiempo, al tiempo.
¡Locura…!
Desgajada irracionalidad conducida, trasparente.
¡Que se veía venir, que el pan debe ser para todos…!
Y más, si ya fue ganado con el sudor de la frente.
Agonía injusta, sin derecho a réplica, sin razones.
Cansancio interminable, sumisa necesidad.
Golpe… y otro, después de otro…
Leal y sangrante herida.
Alma maltratada, castigada, pena.
Solida conciencia la del jornalero.
Mirada clara,
Trama desleal, la del pagador…
¡Se ajustaron cuentas...!
Saldado el quebranto, en encuentro a primeras luces y a solas.
Ni que pagar, ni que negar nunca más el pan a nadie.
Que después… Lloros y rezos.
Y más tarde… Razones para condenar, para redimir.
La justicia por mano y el azar, dio su veredicto.
Se comió pan, y nunca más ayuno la mesa.
Libertaria pasión, la del idealista, la del jornalero.
Contenidas razones… liberadas por fuerza y sin reproches.
Sostén, en el tiempo.
Que la necesidad aprieta y nada que perder...
Acabada la faena, pidió su pan.
El alma dolorida, cortó el silencio.
Pan negado, por mezquindad en el señorío.
Chillido estridente en la desesperación contenida, por el jornalero.
Tiempo, al tiempo.
¡Locura…!
Desgajada irracionalidad conducida, trasparente.
¡Que se veía venir, que el pan debe ser para todos…!
Y más, si ya fue ganado con el sudor de la frente.
Agonía injusta, sin derecho a réplica, sin razones.
Cansancio interminable, sumisa necesidad.
Golpe… y otro, después de otro…
Leal y sangrante herida.
Alma maltratada, castigada, pena.
Solida conciencia la del jornalero.
Mirada clara,
Trama desleal, la del pagador…
¡Se ajustaron cuentas...!
Saldado el quebranto, en encuentro a primeras luces y a solas.
Ni que pagar, ni que negar nunca más el pan a nadie.
Que después… Lloros y rezos.
Y más tarde… Razones para condenar, para redimir.
La justicia por mano y el azar, dio su veredicto.
Se comió pan, y nunca más ayuno la mesa.
Libertaria pasión, la del idealista, la del jornalero.
Contenidas razones… liberadas por fuerza y sin reproches.
Sostén, en el tiempo.
Que la necesidad aprieta y nada que perder...
13 comentarios:
Cuando la necesidad aprieta, cualquier ajuste de cuentas se da por bueno.
Un abrazo.
Me ha gustado especialmente mucho tu escrito hoy.
Lo que se ha ganado derecho se tiene.
Abrazos
QUÉ COSA! LOS JORNALEROS TENEMOS QUE "HACER DE TRIPAS CORAZÓN" PARA SOSTENERNOS EN EL TIEMPO. FULL CRÍTICA.
UN ABRAZO
El que trabaja tiene derecho a comer. Lo malo es que hoy lo que falta es el trabajo y por consiguiente el pan de cada día se está haciendo cuesta arriba conseguirlo.
Un abrazo.
Es un crimen no darle a una persona lo que se ha merecido por su trabajo
Hola, José Manuel:
Ganarás el pan con el sudor de tu frente, pero a veces, ni así es posible.
Un abrazo.
...Y al final siempre somos los mismos los que nos tenemos que aguantar.
Besitos.
Pan y trabajo para todos y no migajas...
Buen texto.
Besos desde el aire
Esas cuadraturas tienen demasiadas esquinas. Beso.
Tal y como van las cosas, espero que los acontecimientos que explicas de forma magistral, no se vuelvan a repetir y la necesidad no nos empuje.
Me alegro de leerte.
HACE MUCHO QUE NO PASABA POR ACÁ,ESA SENCIÓN HERMOSA,PLASMA ESTE POEMA...ERES UN ESCRITOR!
GRACIAS!
UN ABRAZO ENORME
LIDIA-LA ESCRIBA
Dichosos los que pueden ganar el pan con el sudor de la frente.
Saludos.
Buen texto, real y certero.
Maravillosas palabras.
Un abrazo.
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